El Alma del Cuerpo

 

A partir de ahora puedes encontrarnos en www.tantra.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vía del Tantra

Tantra es una vía mística procedente de la India con miles de años de antigüedad. Tantra no es una técnica ni una religión; es una vivencia, es algo a sentir, a experimentar.

Tantra es el camino de profundizar en el amor hacia uno mismo; para esto es muy importante estar presente, habitar el cuerpo. Amor es intimidad e interioridad, es el arte de recogerte en ti mismo y escuchar tus necesidades, tus anhelos, tus heridas, tu sexo, lo que tú eres.

Cuando esto sucede, cuando eres capaz de estar en ti y vertirte todo tu amor, entonces se acaba la lucha en tu mente, se acaba la separación, desapareces. Te das cuenta que lo humano es la esencia de lo divino; que tu corazón es la pulsación de Dios. Tu "yoidad" se embellece, tu cuerpo renace y tu consciencia adquiere la calidad del vacío; puedes aceptar, respetar y admirar las cosas tal como suceden; sin luchar con ellas, contemplativamente, meditativamente.

Es el arte de la aceptación de lo que Es. Cuando aceptamos lo que nos sucede, lo que somos, cuando nos rendimos a la vida, empieza a suceder la dicha y nos podemos empezar a relajar en los placeres de la vida. 

Tantra es una de las pocas vías místicas que no renuncia al sexo, tampoco lo potencia, simplemente esta ahí, lo goza cuando sucede. Para el tantra, la unión sexual es algo más que un simple intercambio, es un espacio donde lo masculino y lo femenino se encuentran y el ser humano puede experimentar el juego de las polaridades, la danza del yin yang, la fuerza que lo mueve todo, la fricción básica que genera la vida.

Cuando eres capaz de honrar tus polaridades, la vida se manifiesta como algo bello, creativo, fácil y fluido.

Una sesión de tantra es un viaje hacia tu interior, hacia lo que tú eres, hacia lo que tú sientes, hacia tu manera de compartir contigo mism@, con los otros y con la existencia. Contempla todos los paisajes del Ser: gritar, llorar, reír, saltar, meditar, contemplar, sentirse, compartir, comunicar, intimar, experimentar tu sexualidad, danzar, celebrar, suavizarse, relajarse, abrir el corazón... 

 

Despertando los sentidos

 

Muchas vías místicas para acceder a la experiencia de ser el observador crean una separación

entre el observador y lo observado, la separación no es algo natural, la separación solo puede ser creada por la mente. En este taller nos adentramos en la experiencia de abrir nuestra consciencia, no a través de renunciar a nuestros sentidos sino a través de abrirlos, explorarlos, traer consciencia a ellos. Este taller es profundo a la vez que lúdico. Habitar el cuerpo de una manera consciente, digna y placentera, es uno de los primeros objetivos del tantra.