Xavi Domènech

A los 16 años, sin saber cómo, de repente me encontré envuelto en la práctica de la meditación, el taichi y el tao te king. Todo ello me cambió y enseguida supe que mi vida estaría entregada a ello. Me apasionaba, meditaba en los parques, en el metro, consultaba el tao te king todos los días, hacía retiros de silencio en la montaña de Montserrat y asistía a seminarios largos de taichi y de meditación.

Durante años he estado profundizando en el taichi y el chikung, dedicando durante tiempo treinta o cuarenta horas por semana, formándome en dos escuelas distintas y dedicando la mitad del tiempo a la práctica marcial del taichi (toi sho, san sho, qi na, hsin yin, palo largo...), con distintos maestros y visiones, dando clases. Soy cinturón negro primer dan, reconocido por el comité olímpico para dar clases.

Un muy buen día apareció el tantra en mi vida. Para mí fue un despertar, un florecimiento, toda mi meditación, todo mi cultivo interno, se disolvió en los colores del arco iris, se convirtió en poesía, en vitalidad, sensibilidad, vulnerabilidad, mi corazón empezó a latir música y la intensidad de la vibración de mis células empezó a incrementar hasta que pude oírla, hasta que me sentí desapareciendo en ella.

He asistido a incontables clases y grupos residenciales largos.

Tantra, taichi, chi kung y meditación siempre han sido mi base pero otras vías han enriquecido mi camino: estoy formado en quiromasaje (que me enseñó a tocar y escuchar el cuerpo, a localizar las tensiones y a deshacerlas),_DSC9734shiatsu namikoshi y reflexología podal japonesa (acabó de abrir mi cuerpo, a sentir los meridianos), acupuntura en el sistema akenabe (para mí fue un viaje interior hacia la auto observación; aprendí a entender que le sucedía a mis órganos, cómo nos afectan nuestras tipologías), reiki (fue un anclaje natural al amor), constelaciones familiares (me enfocó hacia mi ser, me ayudó a entender cual es mi posición en la vida), codependencia y sanación del niño interior (aprendí a ser vulnerable y a contenerme a la vez, a amarme, a ser honesto conmigo), pulsation (me ha dado madurez)...

Más de diez años de experiencia, he gozado en acompañar a miles de personas a florecer. He facilitado centenares de talleres residenciales o no, de entre un día y una semana.

 

Xavi Domènech en EL MUNDO DE LAS IDEAS 2010-07-12